Vaya, he hecho algunas revisiones de fechas importantes (dos! porque las conté, para que vean que aprendí a contar) y no podía dejar fuera el día de las madres (ADVERTENCIA: esto no tiene nada que ver con fútbol), ese día especial y único en donde los hijos que se pasan de listos todo el año con su madre beben un rico tazón de cállate-la-boca y se preparan sicológicamente para honrar a sus preciadas progenitoras.
No se preocupen, no es necesario regalarle un microondas o una escoba nueva, basta con comprar un poco de arcilla, mezclarlo con agua y hacer un lindo porta lápices, si es que no dibuja, o un cenicero, si no fuma, la idea es que sea lo más inútil posible para que no lo utilice y no descubra las falencias horrendas del diseño hecho la noche anterior hasta altas horas de la madrugada. Y este truco funcionará toda la vida, no importa si junta 20 ceniceros inútiles, cada uno más derretido y amorfo que el del año anterior, ella lo agradecerá con gusto (o por lo menos lo fingirá, así que todos felices).
¿Que qué hice yo? Dejé que mi hermana se encargara de todo dando un aporte monetario indeterminado pero valorable. Nada supera la comodidad en este día... nada.
Y feliz día... les dejo este video que hizo algún tipo ocioso de machinima.com para que tengan una reflexión y un recogimiento.
A veces, hay que soltarlo todo
Hace 7 años

